GRAN TARDE DE TROFEOS EN VILLACAÑAS

GRAN TARDE DE TROFEOS EN VILLACAÑAS 1
Los tres diestros salieron a hombros

Ocho orejas para Uceda Leal, Sánchez Vara y Raúl Rivera en la corrida de toros celebrada ayer

Uceda Leal, Sánchez Vara y Raúl Rivera salieron a hombros tras repartirse un total de ocho orejas en la corrida de toros de Mollalta que se lidió con motivo de la Feria de Villacañas y del que sobresalió el cuarto, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Le faltó raza y celo al primer ejemplar de Toros de Mollalta, con el que Uceda Leal anduvo solvente aunque sin brillo. Sí lo tuvo su faena al gran «mollalta» lidiado en cuarto lugar, al que se le concedió la vuelta al ruedo. El toro tuvo calidad notable en sus acometidas, y a la altura estuvo la faena del madrileño, con plasticidad y armonía compositiva tanto al natural como con la muleta en la mano derecha. Mató a la primera dejando una estocada entera desprendida. Cortó dos orejas.

El primero de Sánchez Vara alternó embestidas sin convencimiento con arreones intempestivos, aunque todo bajo el denominador común de la nobleza. Lo que le faltó fue bravura, a pesar de que a veces metiera la cara. Ante él Sánchez Vara anduvo en profesional, buscándole las vueltas, jugando con sus querencias y matando con efectividad. El conjunto, incluido un desigual tercio de banderillas, le granjeó las dos orejas. El quinto se dejó mucho también, derrochando calidad, sobre todo por el pitón izquierdo, y Sánchez Vara lo cuajó con momentos de gran templanza y largura en el trazo. Además, lo mató con contundencia a la primera, repitiendo el número de trofeos concedidos, si bien se le pidió el rabo.

Hacía tres años que Raúl Rivera no trenzaba un paseíllo vestido de luces, por ello en su primero salió a triunfar por lo civil o por lo criminal. La firmeza y la entrega presidieron su faena a este toro, que se movió con algo más de chispa que sus hermanos anteriores, pero al que también le faltó humillar y entregarse. Pinchó en dos ocasiones, lo cual no impidió la concesión de un trofeo. Más reposado anduvo Rivera en el que cerró plaza, un toro manejable que fue de menos a más. Hubo tanto derechazos mecidos como fogonazos de toreo de más raza. Fue una pena que de nuevo marrara en la suerte crucial, aunque sí acertó al descabellarlo, abriéndose para él la puerta grande, atravesada junto a sus compañeros.

Recuerdo a Carmelo y Motete

Antes del festejo, se rindió un homenaje a dos históricos miembros de la Comisión Taurina de Villacañas, Carmelo y Motete, fallecidos en estos últimos meses. Familiares de ambos salieron a la plaza para recibir un recuerdo y guardar un minuto de silencio roto por la ovación de los aficionados.

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