Don Leocadio Yugo Paniagua: «A mi llegada a Madridejos me encontré con la sorpresa de reencontrarme con don Salus»

Don  Leocadio Yugo Paniagua: "A mi llegada a Madridejos me encontré con la sorpresa de reencontrarme con don Salus" 1

Don Leo Yugo Paniagua cumple los 50 años de su ordenación sacerdotal hoy 6 de septiembre de 2019. Este mismo día, pero del año 1969 el Cardenal don Vicente Enrique y Tarancón le ordenaba en la capilla del Seminario Mayor de Toledo. Su vocación nació en el seno de su familia a edad muy temprana quien le ha ayudado a seguir una vida siguiendo las huellas de la fe. Se marcha de Madridejos, «pero no de cura». A partir de ahora estará en el municipio de donde es natural, Camuñas, donde espera colaborar con su Parroquia, también queda a disposición de la de Madridejos y de cualquier pueblo de la diócesis que reclame sus servicios.

¿Cómo y cuándo decidió irse al seminario?

Don Hilario Pinél García, sacerdote en Camuñas cuando yo era chico, preguntó un día en clase quién quería irse al seminario, un día de San José, 19 de marzo, y levantamos la mano tres o cuatro, entre ellos yo era uno. Estuve de monaguillo con este sacerdote y después, años más tarde, un sacerdote de Madridejos, don Vicente Ariza Gallego, fue quien me llevó al seminario en el año 1957, en el mes de septiembre. Me examiné para el ingreso en el seminario y aprobé.

¿Quién le ordenó como sacerdote?

El cardenal don Vicente Enrique y Tarancón.

Tras ordenarle sacerdote el cardenal don Vicente Enrique y Tarancón ¿ cuál fue su primer destino?

Me ordenó sacerdote el 6 de septiembre de 1969, y el 12 de octubre de ese mismo año me comunicaron que mi destino era el de coadjutor en la Parroquia de Ocaña, donde estuve 17 años. Entré con 25 años el 20 de octubre de 1969.

Cuando deja la Parroquia de Ocaña ¿adónde va?

En julio de 1986 me comunicaron que iba de párroco a El Romeral tras haberlo decidido el cardenal don Marcelo González. En Ocaña estuve de coadjutor y daba clases de religión en el instituto, y cuando estuve en El Romeral di clases en el instituto de Villacañas. En El Romeral estuve 10 años. Más tarde fui a Miguel Esteban según decidió el cardenal don Francisco Álvarez en septiembre de 1996, donde estuve otros diez años. Ya el cardenal don Antonio Cañizares me nombró párroco de Madridejos en el año 2006.

¿Dónde ha ejercido cómo párroco además de en Madridejos?

En El Romeral ya fui párroco, en Miguel Esteban también lo fui y aquí en Madridejos lo he sido durante 23 años.

Su labor de Evangelización ¿se ha limitado solo a estos cuatro municipios?

He tenido la oportunidad de salir de España. Estuve dos meses en Chile, donde conocí la realidad del país en la Diócesis de Talca, donde colaboré con los sacerdotes españoles que estaban allí, que eran de Toledo. En aquel país, en la época que yo estuve, existía una necesidad tremenda de vivir el cristianismo, pero no había sacerdotes, hasta el punto que era una religiosa la que llevaba parte de la labor de evangelización; luego acudían los sacerdotes de vez en cuando, pero no había misa diaria; ni siquiera todos los domingos.

¿Y qué recuerda de allí?

Estuve en una zona llamada La Placeta, donde no había iglesia. Daba la misa en una alameda adonde llegaba gente andando durante dos o tres horas, solo por la necesidad de escuchar la Palabra de Dios. Estábamos en plenos Andes. Y recuerdo que un muchacho que no había hecho la Primera Comunión con 10 u 11 años le quise dar la Comunión y no quiso porque me dijo: «No Padre tengo primero que educarme para tomar el Cuerpo de Cristo. Aún no estoy preparado».

¿Cómo fue acogido?

Cuando visitaba las casas me recibían como si fuese San Pedro, por decirlo de alguna manera, y es que en aquella diócesis de unos 500 mil habitantes había tan solo unos 60 o 70 sacerdotes y frailes. Entonces recibir a uno de ellos era una ocasión especial para para las personas que vivían allí.

¿No ha pasado por ningún otro sitio?

Sí he tenido otra experiencia con un cura que estuvo en Madridejos, don Marcelino Casas que fue nombrado director espiritual de la congregación Cooperadoras de Betania. A través de estas religiosas conocí el pueblo cristiano de Méjico; y también he estado en Perú, en las afueras de Lima, donde conocí la religiosidad de esa zona.

Y de su paso por las Parroquias donde ha ejercido a lo largo de su vida sacerdotal ¿qué recuerda?

En El Romeral había un grupo de Coros y Danzas que me dejaron las partituras de su música y adapté la letra de distintas canciones de la liturgia: el Padrenuestro, el Gloria… Esta experiencia también la tuve en Miguel Esteban. Fue algo muy agradable para mí.

¿Cuándo llega usted aquí a Madridejos?

A finales de septiembre de 2006..

¿Qué encontró a su llegada?

Una gran sorpresa. Me encontré con don Salus y con don Juanma. Don Salus ya había estado conmigo como coadjutor siendo entonces diácono, cuando estaba yo de párroco en Miguel Esteban y a don Juanma le conocía menos. Y cuando supe que estaban aquí le dije a don Antonio Cañizares ¡No me quite a los vicarios que hay allí! (en Madridejos) Y me dijo que no

¿Qué recuerdos se lleva de su trabajo aquí en Madridejos?

Aparte de cumplir con mis labores pastorales como buenamente he podido; desde que llegué e inscrito a los bautizados, a los matrimonios y las defunciones que pasarán al archivo parroquial, que data del siglo XVI. Además e informatizado toda esta información, desde mi llegada. Este trabajo también le hice en Miguel Esteban, pero allí solo informaticé los de bautismo.

¿Y de las personas de la Parroquia qué se lleva?

He hecho en Madridejos lo que buenamente he podido y sabido con los que han colaborado con la Parroquia. En toda la extensión de la pastoral de la parroquia (cursillos prematrimoniales, charlas bautismales, primeras comuniones…), he contado con una buena cantidad de gente que ha apoyado la labor Pastoral en Madridejos. Si a ello le sumas además de la cuestión pastoral, la parte de la iglesia caritativo-social como Manos Unidas y Cáritas, me voy muy contento. Estas personas han desarrollado en mi paso por Madridejos una labor tremenda.

¿Qué opina de su colaboración?

En la Parroquia hay gente muy implicada tal como en los cursillos prematrimoniales, por ejemplo, como también ha habido una extraordinaria colaboración en otros ámbitos fuera de la pastoral como el socio económico exterior o a través de donaciones…

¿Se deja algo por hacer?

Me hubiese gustado trabajar más una labor de catequización con los muchachos que entran en las hermandades, para que tomasen desde el principio esa conciencia de hermandad. Hubiese querido profundizar algo más ello.

¿Qué le ha chocado a usted de Madridejos?

El «costumbrismo», su apego a la tradición.

El cristiano de sus inicios como sacerdote ¿tiene alguna diferencia con respecto al cristiano de hoy?

Hoy hay gente fenomenal, extraordinaria, que vive su fe desde su interior y sabe exteriorizarla; pero hay otra que ha reducido su vivencia cristiana a un mero cumplimiento social. Al menos lo veo yo así. Hoy algunos de los niños que hacen su primera Comunión y los jóvenes que reciben el sacramento de la Confirmación a los dos días ya no aparecen por la iglesia. Pienso que pese a la labor de catequización que tiene la Parroquia falla el espíritu vivencial en la familia.

¿Cuándo se despide usted de Madridejos?

El próximo día 21 de septiembre.

¿Viene el Arzobispo don Braulio Rodríguez Plaza?

Tengo oído que sí, y en caso de que no pudiese vendría el Vicario General de la Archidiócesis, don Francisco César Rodríguez Magán, que estuvo aquí con motivo del Centenario de Adoración Nocturna.

¿Se retira a su casa en Camuñas?

Sí me retiro a mi casa, pero no me retiro de cura ni quiero. Prestaré mi colaboración en la Parroquia de Camuñas si así me lo piden y aquí en Madridejos, por supuesto, si también me lo piden. Así como en cualquier lugar de la Diócesis donde se me reclame.

Se retira con una vocación firme en defensa de la Palabra de Dios

Sí. Para ello no debes alejarte de la vida religiosa porque como dejes la vida religiosa te pueden fallar muchas cosas, y en ese sentido tengo que agradecer la educación que recibí en casa, en el seminario y en mi vida de ejercicio pastoral. Tengo unos principios básicos que no se resuelven con fórmulas matemáticas, es una vivencia muy vinculada al interior de uno mismo, que es independiente muchas veces de la imagen exterior, es algo profundo, muy atado a la fe.

Le deseo lo mejor.

Gracias.

¡Deja tu opinión!