Luis Miguel Yuste Ávila: «Mis hermanos y yo sentimos un escalofrío al ver que la nave se derrumbaba cinco minutos después de estar nosotros dentro».

«Filomena» ha dejado más de un susto en Madridejos, hoy Luis Miguel Yuste Ávila, ganadero de toda la vida y heredero junto a sus dos hermanos de la profesión de su padre contaba a Manxa Digital el angustioso momento que vivieron el pasado viernes 8 de enero cuando los tres hermanos juntos vieron como cedía la techumbre de una nave donde había 800 ovejas, cinco minutos después de haber estado los tres dentro.

Los tres hermanos que regentan la empresa Hermanos Yuste Ávila C.B. tiene una majada en el camino de la Casa Vieja en Madridejos donde cuidan a sus ovejas durante el invierno con dedicación diaria de sol a sol, y que sacan en primavera para que pasten en el campo con la misma dedicación diaria, entre cuyas tareas se cuenta el ordeño.

El pasado día 8 de enero viernes, por la tarde, se encontraban los tres hermanos trabajando, acababan de pasar el vacío u ovejas recién ordeñadas al establo donde pacen juntas, y tras salir de a nave para dedicarse a otras tareas empezaron a escuchar unos ruidos.

En ese momento Luis Miguel Yuste se encontraba en otra estancia de la majada con otro de los hermanos y el tercero en la ordeñadora. escuchando todos los mismos ruidos.

Los chasquidos se repetían, y cada vez con más fuerza, lo que les hizo salir a la vez a ver qué pasaba, justo en el momento donde vieron que el techo de la nave donde pacen sus ovejas cedía por el peso de la nieve que la borrasca «Filomena» había depositado en el tejado.

Nave afectada de 900 metros cuadrados

«En ese momento sentimos un escalofrío, los tres a la vez, pues todos pensamos que el suceso nos podía haber pillado a nosotros, pues cinco minutos antes estábamos dentro para dejar las últimas ovejas que habíamos ordeñado «, explica Luis Miguel Yuste Ávila.

«Habíamos metido las últimas ovejas ordeñadas y echado de comer a los corderas en otra nave cuando escuchamos unos chasquidos grandes pero en ningún momento imaginamos que lo que estaba pasando es que estaban cediendo las cerchas que sostienen el tejado de la nave», explica el ganadero.

Los hermanos coincidieron en salir a la vez para preguntarse unos a los otros ¿qué era eso que se estaba escuchando…?, cuando la realidad les presentaba en primera persona el suceso.

«En el momento en que fallaron tres o cuatro cerchas del techo se vino todo el tejado abajo porque se fueron arrastrando unas cerchas a otras, y en ese momento dentro se encontraban 800 ovejas que han salido indemnes, no les ha pasado nada», dice Luis Miguel Yuste Ávila sorprendido porque su ganado no ha sufrido daño alguno.

Las ovejas se arrimaron a las paredes de la nave y las recién metidas, las últimas ordeñadas, todas juntas y muy apretadas empujaron la puerta de la nave, la hicieron ceder y se salieron fuera.

«Se salvaron las ovejas porque algunas de las cerchas tropezaron y se quedaron en los comederos y por otros sitios no llegaron a caer del todo pues la zona más afectada fue el centro donde cayó el techo en el suelo.

En las paredes algunos pilares los tiró el peso de la nieve y otros se han quedado doblados, pero en el centro quedó todo destrozado hasta llegar al suelo. Además algunas paredes se han cuarteado y en pilares de cinco metros de altura se ha caído algún trozo de pared.

«Los daños han sido importantes, pero que nuestras vidas se quedaran a salvo, considero que todo ha sido todo un milagro», expresaba el ganadero.

Ahora mismo ya no pacen las 800 ovejas juntas, los ganaderos las han tenido que repartir en dos naves, en una de ellas están demasiado juntas, en otra han tenido que sacar paja para meter el resto de ovejas,; y ahora tampoco comen juntas todas las ovejas como antes tienen que comer por turnos.

Pero la solidaridad también les ha visitado dentro de este angustioso suceso, otro ganadero madridejense, prácticamente vecino, les ha ofrecido una de sus naves para que las ovejas tenga el espacio necesario y no convivan tan juntas.

La nave afectada la arreglarán y trasladarán parte del ganado a la nave de su compañero de profesión cuando la nieve y el hielo dejen de ser un problema para transitar de un sitio a otro.

«De momento nos estamos apañando, pero ahora mismo no podemos trasladar parte del ganado porque los caminos no están en condiciones», dice Yuste Ávila.

El suceso no ha afectado a su trabajo diario sobre todo porque el suceso no ha causado daños en la ordeñadora que se encuentra junto a la nave afectada, y que consideran necesaria para ordeñar a la cantidad de ovejas que tienen, que no se podrían ordeñar a mano sin una ordeñadora.

¡Deja tu opinión!