La presa romana más larga de Europa y Norte de África está en Consuegra

Campaña 2021. Trabajos de Cimentación

La presa romana de Consuegra, donde actualmente se están haciendo trabajos arqueológicos por Novas Arqueología y Cota667 , ha sido noticia este viernes por ser la presa romana más larga de Europa y norte de África, algo que ya se sabía pero que los actuales trabajos de investigación arqueológica han refrescado su historia.

Así lo informaba Cultura en Red de Castilla-La Mancha, donde se decía que «en la antigua ciudad de Consuegra, de la Mancha toledana, que fue capital del Gran Priorato de la orden militar de San Juan, situada sobre los restos de la romana Consabura, se conserva, en relativo buen estado pese a los siglos transcurridos, la presa romana más larga de las conocidas hasta el momento en Europa y el Norte de África, ya que presenta una longitud conservada de 650 m., la siguiente, la de Alcantarilla, también en la provincia de Toledo, midió 482 m, aunque los últimos estudios la amplían a casi a 700 m (M. Barahona); Proserpina, 427 m, y Comalvo, 200 m.,  en Mérida, son sensiblemente menores. Tipológicamente se corresponde con una presa por gravedad con contrafuertes aguas abajo y talud o espaldón de tierra».

La presa de Consuegra se encuentra en el sector suroeste del municipio, a unos cinco kilómetros de distancia del núcleo urbano, junto al cauce del río Amarguillo. Se cree que una de las razones fundamentales por las que se construye esta estructura en esta zona concreta, es por tratarse de un área sensible al encharcamiento desde antiguo, ya que abarca las cuencas del río Amarguillo y del Arroyo de la Magdalena.

Tradicionalmente, se la ha considerado como una presa-pantano de origen romano, con una longitud aproximada de 650 m y una altura máxima favorable de 4,80 m de pantalla, sin tener en cuenta el tramo soterrado, que podría oscilar en otros 4 metros. A esta longitud habría que sumarle otros 40/60 m de las zonas perdidas (estribo izquierdo) y otros 40 metros más del estribo derecho que están ocultos bajo tierra junto al camino de Urda, área en la que se está interviniendo en esta campaña. 

Conserva 15 contrafuertes de mampostería en su zona central, que se distribuyen a lo largo de unos 86 m del recorrido de su pantalla principal.

Aunque ya se intuía su funcionalidad desde la trágica inundación de 1891, no fue hasta los años 60 del pasado siglo cuando F. Giles Pacheco nos relata que se “topó con ella en medio del campo” cuando estaba estudiando el sistema de abastecimiento de agua de la ciudad de Consabura. En 1971 publicó sus investigaciones, siendo formalmente la primera vez que se presentó a la comunidad científica como tal.


La presa era desde luego conocida, ya que está bien a la vista, pero nunca se identificó como tal, conociéndose en la localidad como «Puente de Urda», porque el viejo camino que llevaba a esta última villa, paralelo al río Amarguillo, cruzaba sobre ésta, al parecer por un puente de madera que debía existir en su estribo izquierdo. 
Su conservación ha sido, hasta ahora, relativamente buena, ya que, aparte del deterioro inevitable de la coronación del muro y el expolio de algunos contrafuertes, solo falta, probablemente desde época musulmana, el extremo izquierdo de la pantalla, por cuyo hueco discurre ahora el río, rotura producida probablemente por una riada. Algunas hipótesis plantean la posible existencia de un antiguo molino de río que debió quedar arruinado con el paso del tiempo. 


Las investigaciones arqueológicas que se están realizando en la presa de Consuegra se iniciaron en el año 2014, dentro del programa de subvenciones financiado por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes.

A partir de ese año, se han sucedido las campañas de investigación, realizándose a lo largo del año 2015, la consolidación de áreas con pérdidas de mampuestos en numerosos tramos de la presa.

En el año 2017 se constata la existencia, en origen, de otro talud de tierra aguas arriba de la presa, que serviría para proteger tanto el muro de la estructura como la cimentación, ejerciendo -con gran probabilidad- las mismas funciones que las actuales escolleras de los diques de muelles. De igual modo, en esa campaña, también se documentó la existencia de contrafuertes aguas arriba de la presa, con unas dimensiones superiores a los conservados aguas abajo, y que parecen presentar una especie de riostrado.

En las campañas de los años 2017 y 2019 se identifican dos grandes fases constructivas. La más antigua, interpretada por Giles Pacheco como zarpa de cimentación y así conocida hasta este momento, con una longitud de 650 m, que debe de arruinarse en un momento concreto, y una segunda fase, en la que se arrasan los restos existentes y se construye una nueva estructura, adelantada, que es como la conocemos en la actualidad, ya que la fase anterior está a ras del suelo.

Por otro lado, en el año 2007, el arqueólogo Santiago Rodríguez Untoria, mientras realizaba estudios sobre la presa romana, registró restos murarios, que se denominaron “presa menor” y que, a raíz de nuestras investigaciones en el año 2019, se han podido interpretar como parte del acueducto de Consabura. En concreto, formaría parte de la estructura de un sifón para salvar una pequeña vaguada que existe antes de entrar en la localidad, sifón fabricado con “opus vittatum”. También se ha documentado la cubierta del “specus” del acueducto realizado con lajas de pizarra que apoyaban directamente sobre las paredes del canal.

Se ha calculado, aproximadamente, que este acueducto podría aportar a la ciudad de Consabura un caudal de agua entre 2.000 y 3.000 m3 diarios, caudal más que razonable para una población que podía rondar los 10.000 habitantes. Si a esto le sumamos que hacia el sureste entra el ramal de los Estanques Romanos, Consabura fue una ciudad, en cuanto al abastecimiento de agua, que no tendría nada que envidiar a otras ciudades del imperio; sirva el ejemplo de Pompeya, a la que se le calcula un caudal de 6.460 m3 diarios.

Por último, en la actual campaña del 2021, estamos documentando la gran zanja de cimentación que se abre en el terreno durante la construcción de la estructura tardoantigua de la presa, zanja de poco más de 6 metros de anchura en su parte superior y de unos 3,5 metros en su base, lo que claramente nos indica una ingente obra pública que, de una u otra forma, está estrechamente vinculada con la subsistencia de la ciudad de Consabura.

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