LA EUCARISTÍA COMO CAMINO DE SANTIDAD EN EL SIGLO XXI

CONFERENCIA DEL SACERDOTE VALENTÍN APARICIO EN EL XVII ENCUENTRO NACIONAL DE JÓVENES ADORADORES

En el XVII Encuentro Nacional de Jóvenes Adoradores celebrado en Madridejos el pasado fin de semana se profundizó en la frase del beato Carlo Acutis «La Eucaristía mi camino hacia el cielo», frase que se eligió para dar a conocer el encuentro en el que participaron 24 jóvenes llegados desde distintos puntos de España.

Don Valentín Aparicio, sacerdote de la Diócesis de Toledo, se encargó de dirigir esta charla-conferencia en la iglesia del convento de las Hermanas Pobres de Santa Clara donde habló del poder inmenso que tiene la Eucaristía, que revestida de la apariencia humilde, puede pasar desapercibido para la conciencia del ser humano.

EL PODER DE LA EUCARITÍA EN LOS SANTOS

El sacerdote diocesano habló de tres santos que tuvieron la Eucaristía muy presente en su camino hacia la santidad, como fueron San Damián de Molocay, San Juan Bosco y de los Pastorcitos de Fátima. Así marcó la importancia de la misa diaria, dejó su testimonio personal y habló de Carlo Acutis y de Chiara Luche Bandano, dos jóvenes que supieron llegar a la Eucaristía hasta encontrarse con la gloria de Dios.

CAMINO DE SANTIDAD

SAN DAMIÁN DE MOLOCAY

El primero de los santos de lo que se habló fue de San Damián de Molocay, quien estuvo en la isla de Molocay donde encontró una auténtica corrupción moral. «Aquella era una isla antesala del infierno, donde era más posible morir de asesinato que de lepra, enfermedad que padecía sus habitantes», decía el sacerdote en su charla.

Así dijo que esta degradación moral «que hoy se esta viviendo en el mundo, es una degradación moral que puede transformar la Eucaristía en el tiempo de San Damián de Molocay y hoy en día».

Antes esta circunstancia en su camino espiritual, San Damian de Molocay, construyó una ermita donde exponía el santísimo sacramento, consiguiendo la transformación de los corazones, gracias a la adoración eucarística; pasando de ser Moloccay una antesala del infierno a una antesala del cielo.

SAN JUAN BOSCO

San Juan Bosco tuvo un sueño done aparece un barco como representación de la Iglesia que se ve atacado por oros barcos más pequeños. Estando el barco que representa la Iglesia en inferioridad de condiciones para luchar, aparecen dos columnas desde el fondo del mar que sostienen la nave principal de la Iglesia para que no se hunda sober dos columnas, y encima de una de esas columnas está la Virgen María y encima de la otra, una custodia con Jesús Eucaristía.

El sacerdote tras explicar este suceso dijo, que San Juan Bosco interpreta el sueño diciendo que la espiritualidad contemporánea es tan grande, que solo dos cosas pueden permitir que sigamos flotando como iglesia que son: el amor a la Virgen María, que puede materializarse rezando el rosario, y el segundo la adoración a la Eucaristía.

PASTORES DE FÁTIMA

La Eucaristía junto a la devoción a María son elementos esenciales de la devoción contemporánea; pero existe el concepto de reparación, que se ha encontrado en que todas las apariciones del Corazón de Jesús quien pide una reparación; también el Ángel que se revela a los pastorcillos de Fátima piden la reparación afectiva.

La reparación afectiva sana la herida en el corazón de la persona a quien amas con lo que se repara los desprecios que ha recibido esta persona del mundo. «La Eucaristía es un Getsemaní continúo», dijo el sacerdote. La eucaristía es el memorial de la Pasión de Jesús, por ello es necesaria la reparación afectiva por los pecados del mundo y de la Iglesia.

El Ángel de Portugal les enseñó a los pastorcillos que rezasen una oración por la reparación afectiva por el mundo y la Iglesia.

Pin on Cielito mío

El sacerdote habló, en la charla, de la aparición del Ángel de Portugal y de la Virgen de Fátima , diciendo que había una diferencia sustancial entre ellos, como la apariencia humana de a Virgen y la apariencia esencialmente divina del Ángel.

Con este ejemplo se quiso dar a comprender a los congregados, el poder de la Eucaristía y su profundidad, a través de la que se recibe la presencia divina a través de la mediación el sacramento.

Así habló de la manifestación de Dios en la Eucaristía y su sencillo acercamiento al cristiano gracias a su encarnación.

El Arzobispo de Toledo y Primado de España se reunió con los jóvenes adoradores

LA MISA DIARIA

El sacerdote hizo referencia a la misa diaria,(de la que dijo que no es obligatoria), pero que en ella se puede encontrar la Palabra de Dios, la presencia de Cristo en la Eucaristía, la Comunión y una comunidad,; además que ir a misa ordena el día de la persona. Este conjunto de características son también un ejemplo de adoración al Santísimo.

CARLO ACUTIS Y CHIARA LUCHE BADANO

Don Valentín Aparicio también habló de las dos revelaciones de santos que han sido beatificados en torno a la Eucaristía: Carlo Acutis, cuyas reliquias fueron cedidas por la Basílica Menor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Urda al XVII Encuentro Nacional de Jóvenes Adoradores, y la de Chiara Luche Badana, ambos muy elogiados por el Papa Francisco.

Ellos son dos beatos, jóvenes con muerte prematura, que han hablado al mundo del valor heroico de la vida cotidiana, enseñando como día a día se le puede entregar a Dios, todo en cada minuto.

Habló don Valentín Aparicio de la santidad de Carlo Acutis, un santo de misa diaria, que acudía con un cuaderno espiritual para recoger las comunicaciones que Dios tenía con su alma, ideas e inspiraciones, y es aquó donde se ha encontrado el secreto de su santidad.

TESTIMONIO

El sacerdote dejó testimonio de su vida cristiana, concretamente ubicaba su primera experiencia en su Primera Comunión. Según Álvaro Aparicio el 18 de marzo de 1999 fue la primera vez que lloró de alegría por descubrir a Jesucristo delante de una Eucaristía en el momento que tomó su primera Comunión.

Un 19 de marzo, cuando ya estaba en el seminario, se confirmó y estando rezando delante de la Eucaristía recordaba el cuaderno donde apuntó sus reflexiones, y desde entonces en los recreos iba a visitar el sagrario. Según esta experiencia «quien descubre el valor de la Eucaristía ya no quiere otra cosa en la vida».

En su charla acabó con una serie de preguntas que contestaron los jóvenes quienes reflexionaron en la escena del Apocalipsis donde desde el trono del cordero brota un río de agua. De este pasaje bíblico existe una obra de arte de Jan Van Eyck, la Adoración del Cordero, en la que se pueden ver pequeños hostias consagradas.

Archivo:Jan van Eyck The Ghent Altarpiece - Adoration of the Lamb.jpg
Jan Van Eyck- Adoración del Cordero

«En el Apocalipsis se encuentra la última frase de Jesús que es: El que tenga sed que venga y beba», decía el sacerdote», quien explicó que en el cuadro aparece ese río de vida que se encuentra en la Eucaristía, donde se va y se sacia uno del agua necesaria que le da Cristo.

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