El Arzobispo de Toledo, dedica su carta dominical del 25 de julio de 2021, a la figura del cardenal don Marcelo González Martín, Arzobispo de Toledo durante 23 años

Monseñor Francisco Cerro, arzobispo de Toledo, dedica su carta dominical del 25 de julio de 2021 a la figura del cardenal don Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo durante 23 años.

Según informan fuentes de la Archidiócesis de Toledo, «afirma don Francisco Cerro, refiriéndose a la figura del cardenal: Es una vida de pastor, tan llena de riqueza doctrinal y de buen hacer, que no es fácil abarcar todas sus facetas.

Igualmente recuerda que ha sido “el último arzobispo de Toledo en convocar un sínodo diocesano, conforme a la trayectoria de sinodalidad como siempre la entendió, valoró y realizó. En él la Iglesia encontró una sensibilidad y resonancia que hablan de un pastor con los sentimientos del Corazon de Cristo.

Tres características del perfil pastoral del cardenal don Marcelo

1. Escucha, Israel. “Fue la escucha del Señor la que le llevó a escuchar a todo el pueblo de Dios, con sus gozos y esperanzas. Sabía que sintonizar en un momento de cambio y de dificultades generalizadas, le llevaba a tomar decisiones desde el amor a la verdad y el bien pastoral, que desarrollaba en clave sinodal de hacer camino juntos”. Así resume don Francisco la labor de escucha del cardenal.

2. Sembrar comunión en la Iglesia: “Vivió aquello que tanto proclamaba san Agustín: en lo esencial, comunión sin fisuras, en lo que no es esencial, pluralidad y respeto; y en todo y siempre caridad. Cuando la caridad falta hasta se resiente una verdad que puede vencer, pero no convencer. En su magisterio, don Marcelo convenció por la coherencia y la profunda humildad de quién se siente que lleva el tesoro en vasijas de barro.”

3. Los pobres son evangelizados: “No dudó en que el Evangelio solo lo acogen los que se abren como pobres necesitados del amor de Dios y del amor a los hermanos (…) No se calló cuando tenía que alzar la voz en un mundo sin entrañas de misericordia con los sufrientes. Acogió en su corazón, que como el de Jesús se estremecía ante tantos que estaban en todas las pobrezas y vivían como ovejas sin pastor”.

Afirma don Francisco Cerro acerca de la eclesialidad del cardenal González: “Plantea una sinodalidad profunda desde una fe viva, una esperanza en la acción del Espíritu Santo y una caridad ardiente, que entrega la vida para evangelizar con los sentimientos del Corazón de Jesús.”

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