CAMBIAMOS LA HORA DEL RELOJ Y EL RITMO BIOLÓGICO

El organismo puede adaptarse al cambio de horario en un lapso que va de tres días hasta la semana completa

Esta noche a las 3.00 horas de la mañana serán las 2.00 horas de la mañana por lo que retrasamos la hora del reloj una hora, un cambio que lleva haciéndose desde hace año y que en su momento fue pensado por la Unión Europea acabar con este hábito.

Con este horario entramos en el denominado, horario de invierno que se extenderá hasta el último fin de semana de marzo, cuando volveremos a adelantar la hora.

Hoy en día los dispositivos electrónicos suelen hacer este cambio de hora electrónicamente, y solo se suelen cambiar de hora los relojes de mano o de pared, entre otros, aún así existe un cambio de hora en nuestros ritmo biológico, pues cuando el lunes nos levantemos a las 7.00 horas para ir a trabajar, en realidad aún nuestro cuerpo se levanta en las 6.00 horas.

Los niños y los mayores tardan más en adaptarse a este cambio horario y en cuanto al tiempo amanecerá antes pero también anochecerá antes.

Los expertos da algunos consejos para adaptarse al nuevo horario:

  • Días antes del cambio de hora nos deberíamos acostar 15 minutos más tarde y levantarnos 15 minutos antes.
  • La siesta debe evitarse en algunos días, para evitar no poder conciliar el sueño a la hora de acostarnos.
  • No es recomendable hacer ejercicio en las últimas horas del día.
  • Se debería evitar la cafeína y el alcohol los primeros días.
  • No ver dispositivos móviles antes de dormir.
  • Cenar más temprano

El cansancio, la irritabilidad, la dificultad para conciliar el sueño, los cambios de humor, las jaquecas, la ansiedad o la falta de concentración son algunos de los síntomas de las personas más vulnerables al cambio horario.

El organismo puede adaptarse al cambio de horario en un lapso que va de tres días hasta la semana completa, aunque esto dependerá de si  la persona es matutina o nocturna, ya que eso hará que “para algunos sea más fácil el horario de verano y para otros el de invierno”, asegura Raúl Aguilar Roblero, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, en una entrevista a Uno.Tv.com.

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