Fedeto muestra su satisfacción con la sentencia del T.C. sobre el impuesto de las plusvalías

Fedeto muestra su satisfacción con la sentencia del T.C. sobre el impuesto de las plusvalías

Con esta sentencia se pone fin a un cálculo injusto de impuesto y se da la razón a quienes, como FEDETO, venimos solicitando desde hace años una modificación legislativa en esta materia fiscal.

Hasta ahora, en base a la Ley de haciendas Locales, los ayuntamientos calculaban la plusvalía en base al valor en el momento de la venta, multiplicado por el coeficiente de incremento municipal, a su vez multiplicado por el número de años desde que se adquirió el inmueble por el vendedor.

Como resultado de esta forma de cálculo errónea e interesada, el resultado era un incremento de la plusvalía desproporcionado e injusto, que beneficiaba a las arcas municipales en perjuicio de los contribuyentes.

Lo que sucedía es que lo que pagaba por el contribuyente era el resultado de un incremento que se produciría en el futuro y el mayor valor real de la diferencia entre el valor de la venta y el valor de adquisición en el pasado. Por lo tanto, lo que realmente se gravaba era una plusvalía futura, no la real.

Desde 2010 Fedeto ha interpuesto recursos considerando que el artículo de la Ley de Haciendas Locales ni si quiera estaba mal redactado el artículo, sino que lo que sucedía es que se interpretaba mal por los ayuntamientos y a su favor. Hay que recordar que la Ley no transcribe una fórmula expresa, sino que sólo da el argumento de cálculo.

Sorprende que los ayuntamientos que lamenten de esta decisión del TC, cuando lo que debían es velar por el beneficio fiscal para sus conciudadanos.

Somos conscientes de que las consecuencias de esta Sentencia para la financiación de los Ayuntamientos serán de gran calado, pero la mayor parte de los ayuntamientos de España eran conscientes de que esta fórmula de cálculo resultaba abusiva y que tenía fecha de caducidad.

En este sentido los ayuntamientos, conscientes de los numerosos pronunciamientos judiciales que contravenía la ilógica matemática que aplicaban deberían, por un lado, haber corregido sus fórmulas de cálculo y, por otro, haber diseñado y puesto en marcha políticas de reducción del gasto público en previsión de esta circunstancia.

Seguramente el Gobierno ponga en marcha medidas para que las arcas municipales no se resientan como consecuencia de esta sentencia. Lo que no sabemos es si esas medidas tendrán como finalidad

incrementarán otros impuestos o tributos municipales o crear nuevas figuras impositivas. Esto sería injusto.

Finalmente, y no menos importante, hay que citar el caso de aquellos ayuntamientos cuyas ponencias de valores catastrales se calcularon antes de 2008, año del estallido de la denominada “burbuja inmobiliaria” (que realmente fue una crisis financiera).

Esos ayuntamientos siguen obligando a tributar a los contribuyentes en base a unos precios que no se corresponden con los del mercado. También venimos avisando de esta circunstancia desde FEDETO desde hace años. Tal vez, surjan nuevos pronunciamientos judiciales que pongan coto a esta injusticia. Injusticia que no sólo incrementa artificialmente los impuestos municipales vinculados a inmuebles, sino que también infla desproporcionadamente los impuestos nacionales y regionales que toman el valor catastral como referencia para su cálculo.

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