MARI CARMEN ALMANSA HACE UN REPASO A LA MODA DESDE LOS AÑOS SETENTA A NUESTROS DÍAS EN UNA EXPOSICIÓN

El corte y confección era una de las opciones a las que la mujer tenía acceso desde principios de siglo, y que en algunas ocasiones se ha convertido en profesión de muchas de ellas. De madres a hijas ha ido pasando la instrucción del arte del hilo y la aguja, para unir patrones. Este es el caso de la camuñera Mari Carmen Almansa, quien decidió formarse en una Academia de Alcázar de San Juan, tras conocer y vivir, in situ, el arte que tenía su madre con la costura. Lleva cosiendo toda su vida, y aunque no ha hecho del corte y confección su profesión, asegura que es su mayor pasión y entretenimiento. Desde el pasado 6 de noviembre y hasta el 12 de diciembre, expone una colección de unos 50 trajes y vestidos hechos desde los años 70 a nuestros días, y entre los que se encuentra una colección de barbies a quienes vistió durante la pandemia y la fría Filomena. Esta exposición se puede visitar en el Centro de Interpretación de Pecados y Danzantes de Camuñas hasta el próximo 12 de diciembre.

Mari Carmen, ¿cuántos años lleva cosiendo?

Más de cincuenta.

¿Quién le llevó a conocer la costura?

Mi madre, que siempre quiso lo mejor para mí.

¿Dónde aprendió?

Aprendí el corte y confección en una academia de Alcázar de San Juan, me fui allí a aprenderlo cuando tenía 19 años.

Y tras tu aprendizaje ¿cómo empezó por sí misma a coser?

Empecé a coser ropa de fábrica, y sobre todo he cosido mucho para mi familia. Aunque lo primero que empecé a hacer fueron vestidos de fiesta.

Y ¿qué ha cosido para su familia?

Los faldones de bautizar, los trajes de comunión, el traje de comunión de mi hija, que se le saqué del mío de casar. Ahora coso mucho para mi nieta Aroa; y también he cosido para la iglesia del pueblo, como mantos para la Virgen, ropa para los Pecados y Danzantes, pendones para el Corpus Christi.

En esta exposición vemos maniquíes y muñecas, vestidos con sus propios modelos.

Los maniquíes me los han dejado dos tiendas de Madridejos, tanto los de niños como los de adultos, y luego hay uno que es mío. Y las muñecas, son muñecas de mi hija, la mayoría de ellas de los años 80 y 90, aunque en casa tengo una muy antigua, vestida de manchega, que no he expuesto aquí.

En la colección que expone se ven modelos de distintos años.

Hay modelos desde los años 70 a nuestros días. Soy una mujer que me gusta estar muy activa. Aquí presento vestidos que he hecho a mi hija, a mi nieta, a mi marido, a mí misma; y luego está esa colección de barbies que la hice cuando la pandemia, que no se podía salir, ¡y yo necesitaba estar ocupada!, y entre los modelos de las muñecas también hay algunos que los hice durante los días de nieve de Filomena.

Las muñecas barbies no son todas de mi hija, algunas me las han dejado y otras me las han regalado, y las he vestido con retales que tengo en mi casa. Tengo un baúl lleno hasta arriba, que casi ni puedo cerrar.

Los modelos de cada vestido son originales, los ha sacado de revistas…

Todos me los invento, y los que expongo son todos originales de mi cabeza.

Aquí vemos un vestido de Blancanieves. ¿Este es un vestido de carnaval?

No, es un vestido que le he querido hacer a mi nieta que quería un vestido de Blancanieves desde que empezó a hablar. Y este, es uno de los modelos que presento de este año. La tela la compré cuando pudimos salir después del confinamiento. Mi marido ha pintado la tela de la falda, y hay otros modelos de los que presentó cuyas telas están pintadas por mi marido, que también tuvo una exposición de pintura en el Centro de Interpretación de Pecados y Danzantes.

Los aderezos y colgantes que llevan las muñecas ¿también los ha hecho usted?

Sí, con lo que tenía.

¿Ha cosido mucho para Camuñas?

No, no. Mientras estuve de soltera sí. Después cuando formé mi familia, empecé a coser para mi familia.

La exposición está acompañada por tres cuadros.

Sí, uno de ellos es una fotografía de donde coso, hay otro de punto de cruz, y otro con una frase de Balenciaga que me gusta mucho y que dice: «Un buen modista debe ser, arquitecto para los patrones, escultor para las formas, pintor para los colores, músico para la armonía y filósofo para las medidas»

¿Cuál es el modelo más antiguo que presenta?

Aquel, del año 1975, y los más modernos, los que hice el pasado año, no los he traído, el más actual de los que hay aquí es el de Blancanieves.

El pasado 6 de noviembre se inauguraba la exposición, y su hija Judith fue quien presentó a su madre como modista, a quien le agradeció todos los trabajos que ha hecho a la familia y valoró el homenaje que recibía su madre con esta exposición.

Me comentaba que ha cosido para la Virgen.

Sí, para la Virgen de aquí de Camuñas, la Virgen de la Soledad y de los Dolores. Le hice un vestido en negro hace muchos años, y otro en rojo, con el que se la viste el Domingo de Resurrección.

¿Y para los Pecados y Danzantes?

Todo lo que se puede ver en el museo. Lo que está en la primera planta. Y los trajes que van pintados, están pintados por mi marido.

De los pendones del Corpus Christi que me cuenta.

Pues que he hecho muchos. En la pandemia hice seis, pero he hecho muchos más. Yo nací en la calle Empedrada que está muy unida al Corpus de Camuñas, y todos los años mi madre encargaba de elaborar los dibujos que se pintaban en esa calle por donde pasa el Santísimo Sacramento. Además se encargaba de arreglar los balcones con los mantones, y en su recuerdo he continuado yo, haciendo ese mismo trabajo. También hago los mantones que se cuelgan. Ahora todo esto lo hago en la calle en que vivo.

Cose más para la mujer o para el hombre.

En mi casa siempre he cosido para todos, tanto para mis hijos, para mi padre, para mi marido. del que expongo un traje y para mi nieta.

Muchas gracias.

A ti.

Exposición de Mari Carmen Almansa

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