LA ASOCIACIÓN TEATRAL «PUNTO Y APARTE» TUVO MÁS DE DOS HORAS RIENDO A MADRIDEJOS

Esta obra, estrenada el 31 de enero de 1936, ha sido adaptada por el grupo local, tras haber recibido ya el libreto adaptado de otro grupo de teatro

La Asociación Teatral «Punto y Aparte» tuvo más de dos horas riendo al público, en cada una de sus funciones, celebradas este fin de semana con motivo de la XXII Muestra de Teatro Local de Madridejos, a la que acudió, como dice su director Paco Garoz, «su clientela», un público entregado y participativo con el teatro aficionado local, que pudo disfrutar de la obra de Antonio Paso y Emilio Sáez, «¡Qué solo me dejas!».

Esta obra, estrenada el 31 de enero de 1936, ha sido adaptada por el grupo local, tras haber recibido ya el libreto adaptado de otro grupo de teatro, según explicaba a Mancha Digital el director, Paco Garoz, a quien su máxima preocupación era el no poder llegar a entretener al público en esta larga sesión de teatro de más de dos horas.

«En realidad esta obra, en su libreto original, dura tres horas, ha sido una de mis preocupaciones no llegar a que el público esté entretenido durante más las dos horas que dura la adaptación del libreto, pero parecer haber tenido éxito, y la gente me ha dicho que ha gustado, y ha sido seguida en cada uno de los minutos interpretados», explicaba Garoz.

La platea de la Casa de la Cultura de Madridejos completó casi al 100% su aforo, si cabe con mayor número de público el domingo que el sábado, y la adaptación hecha por el conjunto de miembros de la Asociación Teatral «Punto y Aparte», en total los 13 actores que estuvieron en escena, incluido el director, llevaba la conexión que necesitaba el público madridejense, con un «gag cómico si cabe más conseguido que el que tiene la obra original en sí», ha dicho el director.

Villafranca, Consuegra, el taxi de Goyo, fueron términos y frases que se escucharon en el diálogo de los actores, algo que no pasó desapercibido por el público, que levantó el aplauso cuando sentía la cercanía de la obra con su entorno de vida habitual.

«Esta parte de la adaptación ha sido la manera de adaptarlo a nuestro público, a nuestra clientela, y creo que en otras compañías o grupos de teatro también intentan en sus obras hacer algo parecido», añade Paco Garoz.

Llevar esta obra a escena no ha sido cosa de tiempo, ha manifestado el director, comenzaron a tomarlo más en serio a partir de septiembre, y ha sido a lo largo del mes de noviembre cuando el spring final de ensayo se puso a tope para llegar a escena con el deseo de agradar al público.

El actor principal de esta obra era Carriles , que estuvo interpretado por Goyo García, uno de los actores aficionados más seguidos por el público madridejense, cuyas interpretaciones calan con mayor fuerza en el público, por la perfecta caracterización que hace de cada uno de sus personajes.

«Goyo, es un gran actor aficionado, y en esta obra ha sido el que más ha trabajado, pues tenía entre el 70% y el 80% del texto de toda la obra», ha indicado el director, sin dejar de valorar las interpretaciones del resto de actores que supieron abordar el papel que representaban a gusto del público.

El vestuario no ha sido en esta ocasión un problema, ropas de principios del siglo XX, que se encuentran en cualquier baúl, y decorado trabajado, sencillo pero trabajado por los actores, porque para el director el decorado es una de las partes más importantes en la interpretación teatral.

La obra, en principio, no se representará en ningún otro lugar, aunque se buscarán ayuntamientos o asociaciones culturales para poderla llevar a otros sitios, si las condiciones sanitarias lo permiten, y de no ser así la Asociación Teatral «Punto y Aparte», no tardará en empezar a ensayar otra obra para llevarla a escena, y si es posible, en la próxima Muestra de Teatro Local de Madridejos.

¡Qué solo me dejas!

En una pensión de segunda clase, los huéspedes se reúnen con la intención de apoderarse del dinero de un difunto. Todo vale, cuando de lo que se trata es de hacerse rico

El objetivo principal de esta obra es hacer pasar un rato agradable al espectador, partiendo de las realidades de la vida misma como es la escasez o penuria.

Los personajes tratan por todos los medios de salir de ese pozo, como lo haría cualquier ser viviente, empleando para ello toda clase de argucias y estratagemas que causarán la hilaridad y el regocijo del público asistente.

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