SABER ALGO MÁS…

Cuando damos de comer a un niño estamos dándole mucho más que el puré que está en el plato. Le transmitimos amor y cuidado, le enseñaos qué y cómo comer, y qué puede conseguir de nosotros cuando come y cuando se niega a hacerlo.

La comida es una necesidad básica y está muy cargada emocionalmente; por eso no hay que usarla ni coo premio ni como castigo. Estemos atentos a o enseñarle a calmar cualquier malestar con comida.

Si llora o está aburrido, o intentemos solucionarlo con una galletita o una manzana. Una ingesta de nutrientes es tan importante como como enseñarle a relacionarse saludablemente con los alimentos.

El momento de comer debe ser tranquilo y placentero, disfrutando de la comida y del encanto.

A partir de los dos años le hace bien compartir la mesa familiar. Papá, mamá y los adultos que copartan la mesa no solo serán buenos modelos para que el niño aprenda a comer bien, sino que su compañía lo hará sentirse parte del grupo familiar.

Para lograrlo habrá que ajustar las expectativas. No podrá quedarse en la mesa largo rato, seguramente ensucie y haga cosas molestas…

Paciencia, irá aprendiendo poco a poco.

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