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LA CATEDRAL DE LOS INDIOS NAVAJOS

Bajo el suelo del desierto del norte de Arizona (EE.UU) se encuentra una maravilla de naturaleza: el cañón del río Antílope. La fuerza del agua ha esculpido pasadizos, cuevas y espectaculares paredes de arenisca de hasta 40 metros en los que el reflejo de la luz del sol al entrar crea un espectáculo de color y u ambiente mágico.

El río Antílope, a unas tres horas de su hermano mayor, el Gran Cañón del Colorado, se encuentra dentro de la reserva de los indios navajos. Ellos gestionan este espacio al que llaman Tse´ Bighanilinni, literalmente, «lugar donde corre el agua a través de las rocas».

Y para los indios navajos es un lugar sagrado, espiritual, su catedral. Donde, según las leyendas, Kokoélli, la diosa de la fertilidad, tocaba sus flautas -aprovechando la fuerza acústica del cañón -para atraer a las mujeres.

El cañón del Antílope esta dividido en dos sectores: la parte alta, que es la más turística, accesible y visitada, y la baja. Su estructura angosta hace que la luz entre de manera específica por su cavidad, convirtiéndolo en uno de los lugares más fotografiados del planeta.

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