“Reflexiones desde la silla de al lado”, nueva actividad entorno a la exposición homenaje a Paula Cruz

En la mañana del sábado tenía lugar una nueva actividad enmarcada dentro del programa de actos organizados con motivo de la exposición de Paula Cruz  “De Restauradora de papel a liberadora de corazones” y que tenía como protagonista a Julián Díaz-Ufano que contó su experiencia junto a Paula.

La Sala La Ermitilla volvía a abrir su puertas la mañana del sábado, para acoger “Reflexiones desde la silla de al lado”, una nueva actividad entorno a la exposición homenaje a la restauradora Paula Cruz.

En esta ocasión, el protagonista fue su marido, Julián Díaz-Ufano que estuvo acompañado por dos grandes amigas, Mari Luz Castellano y Lourdes Manzaneque que se encargaron de hablar de la figura de Paula Cruz Gutiérrez pero también de Julián Díaz-Ufano y el papel que ha jugado junto a Paula durante todos estos años, valorando su familia y lo que han significado todos en sus vidas.

Julián aprovechaba para hablar del libro de Paula, “Cáncer, Amor y Color” una publicación que recoge todos los pensamientos, ideas y testimonios de Paula Cruz sobre todos los momentos vividos durante el proceso de la enfermedad y que ahora acompaña a Julián en todo momento.

Tal y como explicaba Julián Díaz-Ufano, la idea de reflexiones surge con el objetivo  de recordar y rememorar la figura de Paula Cruz y todo lo que ha significado para él mismo y su familia. En ese sentido, quiso poner de relieve la figura del acompañante o en la familia que pasa por su casa durante el proceso de la enfermedad, un episodio tan grave como es convivir con el cáncer.

“Lo que pretendo es dar visibilidad a aquellos que tenemos que sentarnos a lado del que sufre cáncer y servir de apoyo en los momentos mejores y en los no tan buenos porque, no deja de ser una vivencia en conjunto, porque aunque a priori parezca que a la persona que principalmente afecta es a la que tiene la enfermedad, también es un yugo para aquellos que acompañamos”, afirmaba.

En ese sentido, Día-Ufano expresaba que contando su experiencia quiere poner de relieve la necesidad de reconocer a aquellos que se sientan en la silla de al lado y reclamar que haya más apoyo para cuidar también de los cuidadores. “Partiendo de la realidad de que ninguno estamos libres de estar en la silla principal, el sabernos necesitados y reconocer esa ayuda que necesitamos es un primer paso para dar cabida a verdaderos profesionales que nos ayuden a sobrellevar toda situación por muy complicada que sea y a dar, incluso, una esperanza, una luz en medio de tanta oscuridad  porque se puede vivir antes del cáncer, durante y después de la enfermedad”.  

“Paula es una persona que te hacía crecer y así merece la pena estar sentado en la silla de al lado porque estando sentado al lado  me he dado cuenta de muchas cosas que me han hecho crecer”. “Para mí, continuaba Julián, todos los días son importantes porque Paula también me enseñó a sonreír ante las dificultades y a amar la enfermedad”:

Julián recalcaba que se puede hacer algo bueno desde la silla de al lado: acompañar, simplemente estar. “Porque cuando estamos enfermos lo que peor que llevamos todos es la soledad, aunque a veces, necesitemos estar solos”.

El acto ha sido muy emotivo y entrañable, donde alrededor de unas 25 personas recordaron y revivieron momentos y se vieron interrogadas por las veces en la que se han tenido que sentar en la silla de al lado o han necesita que alguien se les siente en la silla de al lado. Es decir, pudieron expresar su experiencia de vida tanto como acompañante como acompañado. Además pudieron realizar preguntas a Julián.

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