Unas 2.500 personas participaron en Guadalupe en la Jornada de Fin de Curso Pastoral de la Archidiócesis de Toledo

Allí se realizaba la Asamblea final de la fase diocesana del Sínodo de los Obispos.

La Puebla de Guadalupe fue el lugar donde la Archidiócesis de Toledo celebraba, este 4 de junio, la Jornada de Fin de Curso Pastoral. En el Real Monasterio se está viviendo un Año Jubilar en honor a la Virgen Morena de las Villuercas, un año que comenzaba el 2 de agosto de 2020 y se prolongará hasta el próximo 10 de septiembre de 2022.

Unas 2.500 personas participaban en esta peregrinación diocesana y pudieron ganar las Gracias Jubilares en este Año Santo. Entre los peregrinos: el arzobispo de Toledo, don Francisco Cerro, el obispo auxiliar, don Francisco César, el obispo emérito de Segovia, don Ángel Rubio, natural de Guadalupe y el obispo auxiliar de la diócesis argentina de Zárate-Campana, el toledano don Justo Rodríguez. También sacerdotes y vida consagrada.

Tras una motivación, se peregrinaba a la Basílica de la Virgen a la que se entraba por la Puerta Santa. Allí, por el número de fieles, fueron dos las celebraciones de la Eucaristía presididas por el arzobispo don Francisco Cerro Chaves, que en su homilía manifestaba su alegría por estar en Guadalupe celebrando el fin del curso pastoral en este Año Jubilar. La Virgen, indicaba, nos convoca a todos. Concluimos el año dedicado a los laicos y hablaba de la corresponsabilidad, pues en la Iglesia no sobra nadie. En la víspera de Pentecostés, el arzobispo se preguntaba ¿a dónde nos conduce el Espíritu Santo? Respondía diciendo que, al desierto, a la oración. También nos lleva a los pobres, a evangelizar a los enfermos y, por último, nos conduce al cenáculo, a la comunión con la Iglesia que sale a los caminos, como la Virgen María.

Tras la Misa se presentaba la historia de Guadalupe, también a los peregrinos se les informaba sobre los Caminos a Guadalupe y la obra social del Año Jubilar que será la colaboración con la ONG ASDIVI, para la puesta en marcha de una lavandería industrial en Alía y que dará servicio a la zona de las Villuercas-Jara-Ibores, y también la construcción de una capilla a la Virgen de Guadalupe en el Campo de Pastores, en Belén.

Por la tarde, allí en Guadalupe, tenía lugar la Asamblea final de la fase diocesana del Sínodo de los Obispos. Se presentaba la síntesis de los trabajos de los grupos sinodales en la archidiócesis de Toledo, cerca de 300. Luego hubo un momento para la expresión de la fe a través de varios testimonios: un joven, un matrimonio y una religiosa. También intervenían los danzantes del Santísimo Cristo de la Viga de Villacañas, los danzantes de la Virgen de la Natividad de Méntrida, además de un baile en honor a la Virgen interpretado por el Estudio de danza Trinidad Giles y unos cantos populares extremeños.

Con el rezo de las Primeras Vísperas de Pentecostés concluía esta Jornada Diocesana de Fin de Curso Pastoral en la archidiócesis de Toledo, un curso que ha estado dedicado a los laicos.

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