DAVID DYLAN: “Me dispuse a recoger todo aquello que reflejara el esfuerzo de miles de personas”

DAVID DYLAN: “Me dispuse a recoger todo aquello que reflejara el esfuerzo de miles de personas” 1

El madridejense, médico y amante de la narrativa, David García Meléndez, conocido en el mundo literario como David Dylan, ha publicado un nuevo libro sobre los primeros días de la pandemia de la COVID 19, donde refleja cómo percibió este nuevo virus, que ha asolado al mundo, pero desde su perspectiva más cercana como ciudadano y como profesional sanitario. Nacido en 1993, actualmente trabaja en el Complejo Hospitalario de Toledo, y se considera un profundo admirador de la narración; ya que como ha declarado a Manxa Digital, su profesión dista bastante de la literatura.

“En el silencio de aquella pandemia” es su segundo y último libro publicado; el primero fue “El comienzo de la victoria”.

¿Qué fin querías alcanzar escribiendo esta obra?

Sentía que había muchos detalles sobre la vivencia de aquellas primeras olas que no se habían narrado, tanto en el ámbito sanitario como fuera de él.  Todos sabemos que aquello que no se narra, es como si no hubiera existido. Por ello, me dispuse a recoger todo aquello que reflejara el esfuerzo de miles de personas que, desde el absoluto anonimato, trataron de apaciguar un desastre histórico.

Por otra parte, el libro tiene un fin benéfico porque era una manera de agradecer a todos los que nos apoyaron en esos primeros días ante la escasez de material sanitario. Tanto los vecinos que cosían mascarillas o montaban pantallas en sus domicilios como los que nos aportaron todo ese material traído desde sus negocios. Ahora debemos responder a la situación de crisis social y económica que se acerca.

¿Cuál es el tema principal de la obra, ese tema que quieres que trascienda a tus lectores?

Detrás de cada cifra y cada curva, en realidad había una vida, con su familia y sus circunstancias. En ocasiones tenía la sensación de que la atención se centraba en los números, cuando realmente lo importante eran las personas. Por eso traté de que el hilo principal de la narración fuera en primera persona, para que el lector pudiera sentir lo que vivimos aquellos días detrás de las paredes de los centros de salud ambulatorios y hospitales. Luchamos contra un virus que en aquel momento era un auténtico desconocido, con unos medios que se desbordaron y unos dilemas morales a los que debíamos enfrentarnos entre nuestra labor profesional y el dolor personal.

¿Qué otros temas tratas?

Abordamos diferentes puntos de vista sobre esta pandemia: la salud mental, la súbita adaptación de las profesionales de enfermería a sus nuevos puestos de trabajo, la imprescindible labor de médicos recién graduados que se vieron empujados a debutar en una situación crítica… Hablamos también de la UCI, realizamos una crónica de cómo se abordó la COVID-19 en los pueblos de la Mancha y recorremos algunas de las iniciativas solidarias que afloraron como las “Cartas para pacientes”.

El libro ha sido escrito por ti, pero también ha colaborado otra gente ¿verdad?.

Personalmente quisiera agradecer la labor de María Agujetas, Marina Sánchez, Antonio Rincón, Rosa Carreño y Lorena Suárez por aportar su visión profesional, cada uno desde su ámbito de trabajo. Por supuesto, también a todos los colaboradores, y a Alberto Gómez e Iván Nieves por la ilustración de la portada. He tenido la suerte de contar con personas que han aportado su granito de arena desde el primer minuto de una manera comprometida y totalmente altruista. Eso siempre es admirable.

El punto de partida de la obra es aquel 14 de marzo de 2020 ¿recuerdas cómo viviste aquel día?

Creo que todos tuvimos un punto de inflexión en el que nos dimos cuenta de la gravedad del asunto. En muchos de nosotros coincidió con la declaración del estado de alarma. Recuerdo pasar aquel día encerrado en mi habitación ante el temor a contagiar a mi familia porque había tenido guardia los días antes y había tratado con pacientes COVID. Esto, lejos de ser una anécdota, se convirtió en una situación habitual en muchos de los compañeros que convivieron en el mismo domicilio que su familia mientras batallaban contra el virus.

Sospechabas, como profesional sanitario, que recabar notas sobre la evolución de esta pandemia, ¿iba a ser importante?

Intuí que la pandemia se convertiría en historia del mundo y que la población sería consciente de ello con el paso de los años. Por eso comencé a escribirlo en mayo de 2020 con la primera ola reciente. No quería que los pequeños detalles cayeran en el olvido.

¿Por qué te decides a escribir este libro?

Sentía que había muchos detalles sobre la vivencia de aquellas primeras olas que no se habían narrado, tanto en el ámbito sanitario como fuera de él.  Todos sabemos que aquello que no se narra, es como si no hubiera existido. Por ello, me dispuse a recoger todo aquello que reflejara el esfuerzo de miles de personas que, desde el absoluto anonimato, trataron de apaciguar un desastre histórico.

Por otra parte, el libro tiene un fin benéfico porque era una manera de agradecer a todos los que nos apoyaron en esos primeros días ante la escasez de material sanitario. Tanto los vecinos que cosían mascarillas o montaban pantallas en sus domicilios como los que nos aportaron todo ese material traído desde sus negocios. Ahora debemos responder a la situación de crisis social y económica que se acerca.

Resulta curioso que en algunos de tus capítulos comienzas con alguna cita extraída de El Quijote de Miguel de Cervantes o de otras obras, e incluso películas.

Sí, hice una selección de fragmentos de diferentes obras que tuvieran un paralelismo con la reflexión que intentaba transmitir en cada capítulo. En el caso de la obra de Cervantes me parecía apropiado hacer un guiño a la literatura de nuestra tierra.

En otros, has hecho alusión al Titánic como intentando buscar una metáfora ¿es así?

Sí, cada parte de este libro guarda una metáfora como forma de expresión de un mensaje, incluso la portada del libro.

¿En qué se parece esta pandemia al Titánic?

Todos tuvimos la sensación de falsa seguridad al inicio, pensábamos que nuestro barco jamás podría tambalearse. No obstante, la realidad no funciona así. Cuando quisimos darnos cuenta el iceberg ya estaba encima, miles de pacientes eran ingresados con neumonía bilateral y un pronóstico infausto. Por eso medidas tan difíciles como el confinamiento se hicieron necesarias y nos devolvieron de golpe a la realidad.

El libro visibiliza sobre todo la labor de los sanitarios ¿cuál ha sido tu experiencia como sanitario en esta pandemia?

Ha sido una experiencia inolvidable por la tensión y el caos de aquellos días. Me quedo con el compañerismo dentro del hospital, los gestos de solidaridad de la población y los pequeños momentos de esperanza que nos hicieron replantearnos la vida y valorar más la cercanía de nuestros seres queridos ante el aislamiento y la distancia social.

El virus sigue vivo y debemos convivir con él, dicen unos; otros han querido ascender a una normalidad que no demuestran lo datos que revelan las estadísticas de contagios ¿quién lleva la razón?

Probablemente ambos puntos de vista lleven razón. Medidas restrictivas de manera continua serían insostenibles para nuestra economía, pero tampoco hay que olvidar que el virus y las nuevas variantes siguen ahí. El punto medio sería cumplir con las pautas de vacunación para que los síntomas sean más leves y proteger a los más vulnerables, como por ejemplo nuestra población anciana o los pacientes inmunodeprimidos. 

Estamos en verano y la Incidencia Acumulada de contagios por cada 100 mil habitantes crece. ¿Este virus te va a dar para escribir una segunda parte de este primer libro?

De momento, una segunda parte es algo que no está en mis pensamientos. Mi deseo es continuar con narración creativa, como es la de relatos o novelas.

Como profesional sanitario, ante esta situación de pandemia, ¿qué aconsejarías a la población?

Seguir las indicaciones de los protocolos de salud diseñado por los expertos en estos temas, cumplir el calendario de vacunación y el respeto a los demás. Esto último lo añado porque todavía veo gente que prácticamente te tose o estornuda en la cara. El respeto debería ser una máxima no solo en la salud, si no en cualquier ámbito.

¿Dónde podemos adquirir el libro?

Podrá solicitarse en todas las librerías. En el caso de Madridejos, estará disponible tanto en Arcos como en Cervantes.

También me gustaría comentaros que la presentación oficial en nuestro municipio se realizará en una fecha próxima a las Ferias y Fiestas: el domingo 11 de septiembre sobre las 12.30h probablemente en el Museo del Azafrán. Lo volveremos a anunciar cuando se acerque la fecha.

¿A qué tipo de lector va dirigido?

He tratado el tema con delicadeza y sensibilidad para adaptarlo a cualquier público y en un lenguaje entendible para personas que no pertenezcan al ámbito sanitario.

Y por último, ¿a quién tenemos que escuchar para respetar al virus y que el virus nos respete?

Fuentes científicas oficiales. Vivimos en un mundo donde los bulos también se comparten a gran velocidad. Veo necesario un juicio crítico de todo lo que leemos a diario.

Muchas gracias David.

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